domingo, 19 de mayo de 2013

Teorías del Espíritu, 1


 El cerebro y el Espíritu de Dios



            Las religiones y las congregaciones espirituales manifiestan una creencia hacia la trascendencia de la realidad material, y la definen como alma. Está ligada a las ideas de Descartes sobre la disociación entre cuerpo y espíritu. Las neurociencias modernas no admiten esta concepción y proponen una explicación materialista del funcionamiento del cerebro y aducen que los sentimientos, la conciencia, el alma y la voluntad pueden recibir una explicación racional.

Este punto de vista ha provocado diferentes opiniones sobre la creencia de una conciencia inmaterial que rige el cerebro. John C. Eccles, australiano, premio Nobel de biología, ha imaginado un sistema que permite dar órdenes de acuerdo con un sutil mecanismo cuántico que escapa a las constricciones de la ley de conservación de energía pero no hay modo de comprender su funcionamiento.

Estoy de acuerdo en algunos aspectos con Eccles, pero tiendo a no disociar la espiritualidad del cerebro. Las creencias orientales que corresponden a grupos espirituales y religiosos conciben un cerebro que puede sanarse por medio de la luz divina, unifican pensamiento y energía, concentran la luz de Dios en el entrecejo o bien en el cerebelo. De esta manera encauzan la energía a partes específicas de su cuerpo o bien la envían a otras personas para sanarlas, esta sanidad es espiritual y física.

Mi teoría o explicación es: que la conciencia proviene del alma (espíritu) y domina la mente y por ende el cuerpo del hombre. El alma nace del espíritu (energía) de Dios, desde el momento de nuestra concepción. Esta energía es el Espíritu Santo para las religiones monoteístas, el cual es derramado incesantemente y de forma natural sobre los seres humanos y es el que nos da vida a todas las especies.

La fuerza del Espíritu de Dios provoca la santidad, recordemos a tantos santos, y líderes espirituales que han demostrado que el ser humano es capaz de grandes obras, y de alcanzar altos niveles de espiritualidad.

  Podemos entonces comprender, que quien más ora o medita con Dios (energía, Espíritu Santo) se llena más de su Espíritu y se convierte en un ser humano con mayor fortaleza espiritual, la que domina (invade) la conciencia y provoca un comportamiento moral y respetuoso de los mandamientos de Dios, a pesar, de que su conciencia pueda ejercer la voluntad o el libre albedrío; culminando en un comportamiento lleno de virtudes y carismas especiales. 
San Francisco de Asis, tuvo una gran conversión en su vida


Podría aseverar entonces, que después de orar la obediencia a Dios en el ser humano viene por añadidura. Logrando alcanzar tal sensibilidad en su conciencia que todos sus actos son controlados por el Espíritu, ordenados por la mente a través del sistema nervioso y ejecutados por su cuerpo físico a cabalidad. A más baja calidad espiritual o ignorancia espiritual menos conciencia y mayor proyección a la corrupción, asesinato, alcoholismo, drogadicción e inmoralidad.

La conciencia
La conciencia es consecuencia del espíritu, la que hace que el ser humano mantenga el equilibrio y esté en una búsqueda constante de la perfección espiritual. Podríamos decir que funge como un filtro del espíritu, porque asume el libre albedrío y controla la voluntad. Es el timón del cuerpo humano, al estar enriquecida por el Espíritu de Dios, todos los mecanismos neuronales funcionan dependiendo de la conciencia, reflejando las creencias y convencimientos conforme su cultura y religión. No se puede disociar el espíritu, la conciencia, el cerebro y la voluntad. El ser humano es uno mismo con Dios.

Tomemos el ejemplo de alguien egoísta que comete un acto que daña a la humanidad,  nos referimos a él como que “no tiene conciencia”, que es un inconsciente porque no ha pensado en la barbaridad que cometió. Cuando el ser humano está lleno del Espíritu de Dios tiene “conciencia”, o bien su albedrío está lleno de actos buenos y solidarios.


Teoría del cerebro y el Espíritu
Como Dios es inmortal y lleno de gracia, nuestro espíritu tiene la particularidad de trascender. Resumo mi teoría de la siguiente manera:

espíritu + conciencia + voluntad = espíritu trascendente

Por lo anterior sugiero un renacimiento del espiritualismo. Como se pregunta Karl Jaspers “¿Si Dios existe, no lo hallaremos quizá, antes que en el cielo, en el interior del mismo cerebro humano?”


Entre el mal y el bien
Y ahora bien, ¿y el mal? ¿También se encontrará dentro de nosotros? Algunos científicos forenses han empezado a considerar a las personas que cometen actos horrendos como malévolos porque su crueldad habitual desafía toda explicación psicológica o intento de tratamiento.

Existe una escala del 1 al 20 que mide la potencialidad del acto malvado. También una “jerarquía del mal” del 1 al 22 de psiquiatras y especialistas forenses cuando evalúan a delincuentes. Lo que se discute actualmente es no emitir juicios que no sean médicos y desean evitar el término mal porque evoca a un Satanás personificado.

El hecho es, argumentan otros psiquiatras que hay muchos criminales en los que no se encuentra alguna humanidad y creen que las causas son biológicas, psicológicas y sociales. Pero muchas veces se encuentran mencionando el empleo del concepto del mal porque no pueden ser descritos por otra palabra.

Teólogos y filósofos siempre han debatido la naturaleza del mal. Actualmente la Iglesia Católica, imparte cursos sobre el exorcismo con mayor naturalidad y algunos científicos dicen que es el momento de usar esa palabra (mal). Rosseau trató el mal como problema filosófico y dijo que no era parte de la naturaleza humana sino a causa de las restricciones de la sociedad, igualmente Freud. 

Creo que el mal es una fuerza que combate al bien y a la cual se le denomina como “oscuridad”.  Entonces, de la misma forma que el bien tiene acceso a la conciencia donde está el libre albedrío. Si la conciencia es ignorante del Espíritu de Dios la voluntad la controlará el mal con mayor facilidad.

Siempre que se ejecuta una acción, la conciencia tiende a escuchar dos posiciones de las cuales se escoge una, sea buena o mala. Jesús le llamaba a esto cuando la casa está llena, o sea, llena del Espíritu Santo, entonces no está ocupada por el bien, pero si la casa está vacía sin oración, es ocupada por el mal. Resumo mi teoría de la siguiente manera:


el mal (falta del Espíritu de Dios) + conciencia + voluntad = espíritu intrascendente

Encontramos que, porque el mal y el bien están dentro del ser humano, es la causa de que el hombre viva en una constante lucha con su conciencia. Solamente con enriquecer nuestro espíritu por la energía del bien que fluye constantemente y que irradia la naturaleza de Dios, lograremos evolucionar hacia el bien.

Muchas personas que pertenecen a grupos de meditación con los ángeles o movimientos espirituales, han tenido conversiones y actualmente pertenecen a alguna religión, debido a que si Dios es la mayor fuerza espiritual todo el que se abra hacia las fuerzas espirituales del bien será llevado hacia Él. Sin embargo, es notorio que aunque el ser humano no sea religioso puede lograr que su espíritu trascienda.


Cuando se comenta que un individuo tuvo una conversión y el converso cambia completamente su vida, es difícil de creer para quienes lo conocían antes. Ahora el Espíritu de Dios inunda su conciencia y por eso  tiene la voluntad de cometer actos benévolos y santos. Los mismos conversos se asombran al principio y después se preguntan cómo pudieron cometer actos negativos en el pasado.

Esto indica que dejar de consumir drogas, de alcoholizarse o bien de cometer actos inmorales, es algo natural cuando un individuo empieza a orar y a llamar al Espíritu Santo, de ahí que las religiones y congregaciones espirituales estén ayudando por medio de grupos de oración y meditación a sanar y a lograr que muchos cambien de vida y sean más felices.




           

2 comentarios:

  1. Efectiva mente.orando te ladea Asia el bien pero sino logras enfocar este pensamiento Asia ese lado caes en el pensamiento malo

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  2. considero que el espíritu de Dios se encuentra en nuestro corazon, un poco de el en cada uno que hace un todo, es la ciencia espiritual, al igual que la ciencia del cuerpo.

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