martes, 20 de noviembre de 2012

La Filosofía de la Luz comparada con la Filosofía de Juan Pablo II



El Papa Juan Pablo II y el actual Papa Benedicto XVI, antes Cardenal Ratzinger


La filosofía de la luz, es una filosofía moderna que nos lleva hacia la verdad, llevando a la razón del ser a ver hacia Dios, hacia la inmensa realidad espiritual del hombre, a su trascendencia espiritual.

La filosofía de Juan Pablo II lógicamente es una “filosofía cristiana”, la filosofía de la luz, es lo mismo, el pensamiento de Jesús hecho filosofía. Aunque la fe en Jesucristo no es una filosofía, sino que es una Iglesia, Jesucristo si dejó una filosofía de vida, una enseñanza; sus evangelios.

De eso trata la filosofía de la luz, de hacer una realidad los evangelios de Jesucristo, a través de una forma de gobernar (República Cristiana), de hacer política, de crear políticas publicas, de proponer nuevas organizaciones.

La filosofía de la luz es muy semejante a la filosofía de Juan Pablo II, porque es un modo de filosofar cristiano. La filosofía por su naturaleza puede cada día ir evolucionando conforme el hombre desarrolla su inteligencia y comprende las necesidades de su espiritualidad.

El hombre se realiza a sí mismo a través de la acción, por ejemplo Juan Pablo II hacia énfasis en el trabajo y el capital. Pues por eso mismo, la filosofía de la luz propone una teoría sobre la evolución económica, en donde el hombre no es una cosa, un número o una máquina, sino su dignidad es primordial antes de pretender un capital. La opción por los pobres se hace una realidad en esta teoría económica. La filosofía de la luz pretende también un nuevo ordenamiento mundial, el hombre accionando, levantando el Reino de Dios.

Como lo explica Juan Pablo II en  la propuesta de las Encíclicas Solicitudo rei socialis y Centesimus annus: “El Estado, la democracia y el mercado sólo pueden constituirse a la altura de la dignidad humana cuando se diseñan y operan a favor de la subjetividad personal y social”.

También con respecto a la moral cristiana, a los valores y la ética que promueve la filosofía de la luz, no es cuestión de teoría como lo afirma la filosofía de Juan Pablo II, sino es cuestión del encuentro con Dios. Las personas que conocemos a Jesucristo, sabemos y comprendemos la dimensión de un encuentro con Dios, un despertar de un nuevo ser dentro de nosotros. Los valores, la ética y la moral se convierten en un testimonio de vida por amor a Dios.

Por tal motivo, conocer a Jesucristo es promover una filosofía cristiana para hacer realidad el Reino de Dios. Como lo expresó Juan Pablo II en su encíclica: Fides et ratio. “5. La Iglesia, por su parte, aprecia el esfuerzo de la razón por alcanzar los objetivos que hagan cada vez más digna la existencia personal. Ella ve en la filosofía el camino para conocer verdades fundamentales relativas a la existencia del hombre. Al mismo tiempo, considera a la filosofía como una ayuda indispensable para profundizar la inteligencia de la fe y comunicar la verdad del Evangelio a cuantos aún no la conocen”.

El conocimiento verdadero y la metafísica del ser tienen lugar en la filosofía de la luz, el que la filosofía de la luz se asemeje a las filosofías chinas o griegas, o bien coincida con la filosofía de Kant en cuanto a la dignidad del ser humano, significa que toda filosofía que verdaderamente se preocupa por el hombre en toda su dimensión coincide en una sola verdad; el hombre necesita una filosofía en donde Dios sea el centro de todo.


También podemos apreciar que la filosofía de la luz presenta la teoría sobre la evolución de la inteligencia, la cual demuestra que el hombre necesita de una rica vida espiritual para ser más inteligente y lograr evolucionar como civilización de una forma digna para todos los seres humanos.  Igual que lo presenta Juan Pablo II en Fides et ratio: “9. 7 La fe, que se funda en el testimonio de Dios y cuenta con la ayuda sobrenatural de la gracia, pertenece efectivamente a un orden diverso del conocimiento filosófico. Éste, en efecto, se apoya  sobre la percepción de los sentidos y la experiencia, y se mueve a la luz de la sola inteligencia”.

Afirma la Constitución Dei Verbum que « la Iglesia camina a través de los siglos hacia la plenitud de la verdad, hasta que se cumplan en ella plenamente las palabras de Dios ».11
Y la filosofía de la luz expone, que no solamente la Iglesia camina hacia la plenitud de la verdad sino la civilización misma por medio de su evolución. Un nuevo orden mundial no es casualidad, es un ordenamiento lógico y divinamente trascendental que Dios propone a la humanidad y que a través de su inteligencia va encontrando una luz que lo ilumina.

La particularidad que tiene la filosofía de la luz, es que puede aplicare en todas las religiones porque los valores cristianos son universales. El encuentro del cristianismo con la filosofía, sabemos no fue fácil para los apóstoles. Pero como dijo Juan Pablo II en Fides et ratio: “Cada hombre, como ya he dicho, es, en cierto modo, filósofo y posee concepciones filosóficas propias con las cuales orienta su vida. De un modo u otro, se forma una visión global y una respuesta sobre el sentido de la propia existencia. Con esta luz interpreta sus vicisitudes personales y regula su comportamiento. Es aquí donde debería plantearse la pregunta sobre la relación entre las verdades filosófico-religiosas y la verdad revelada en Jesucristo”.

Lo hermoso de la filosofía de la luz, es que lleva el nombre luz, por Jesús, porque Él mismo reveló ser la luz. La verdad revelada por Jesús en la actualidad, sin perder su esencia, puede convertirse en una filosofía moderna. Por tal motivo, vemos que la filosofía de Juan Pablo II se asemeja en muchas formas y concepciones a la filosofía de la luz porque las dos filosofías nacen de una misma corriente; “la filosofía cristiana”.

Juan Pablo II

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