martes, 30 de octubre de 2012

La República Cristiana Parte I


Fragmento del libro Dios y las Naciones
El libro Dios y las Naciones lo publiqué en el año 2004, tuvo muy buena acogida y se vendieron todos sus ejemplares.


                1.  Reseña sobre Jesucristo
                Definir la naturaleza de Jesucristo se convirtió en objeto de dos disciplinas llamadas Cristología y Jesuología.  Las investigaciones sobre el Jesucristo de la historia tienen un gran valor para la teología fundamental, como para los no creyentes, pero son perspectivas limitadas.  Para obtener un verdadero conocimiento de Jesús tiene que asociarse su historia a su obra, teniéndose en cuenta la fe viva de la comunidad cristiana que sostiene una visión de los hechos.  Ya que así como fueron innumerables las riquezas de la humanidad de Jesucristo, se considera que no ensombrecieron en modo alguno su divinidad.  Toda falsa oposición entre la humanidad y la divinidad de Jesús lo prohíbe el dogma cristológico.
El helenismo se opuso a la fe de los cristianos, que proclamaban la divinidad de Cristo, su dogma de la trascendencia divina para los filósofos griegos era particularmente difícil al aceptar la idea de una encarnación divina.  Los platónicos la tenían por impensable, en virtud de su doctrina sobre la divinidad; los estoicos por su parte, no podían hacerla coincidir con lo que ellos enseñaban del cosmos.  Desde el ateísmo que excluye a un Dios trascendente y personal hasta creer que las religiones son alienaciones de la humanidad, para muchos Cristo pierde su divinidad.  A pesar de todas las contradicciones, el dogma de fe cristiano se mantiene en renovación de la antropología a la luz del misterio de Cristo.
En la Republica Cristiana Jesús se convierte en una filosofía de vida. Un Jesús vivo que propone una nueva Republica, un nuevo reino, el Reino de Dios hecho realidad.

Rostro de Jesucristo, Sábana Santa


Introducción
Confío en que la definición que a continuación se detalla, de una República Cristiana, sea lo más completa posible, y que contribuya a crear nuevas ideas, nuevas formas de gobernar y de hacer política, comprendo también que el papel aguanta con todo, que siempre un proceso de cambio conlleva un tiempo prudencial, y que los resultados pueden ser asombrosos cuando hay ganas de trabajar, existe unidad y una visión positiva de nación.
Todo cambio social basado en el amor es el camino, solamente por medio del amor podemos crear una sociedad nueva, ir por la vida haciendo el bien no es inocencia, estamos obligados a escuchar nuestros silencios y a perseverar en nuestros sueños, siendo fieles al amor, sin olvidar que ningún esfuerzo es pequeño, si aspira a mejorar la convivencia de los seres humanos.
                2.            La República Cristiana como forma de gobierno
                Como no existe un modelo de democracia y participación determinado de validez única y la participación puede adoptar diferentes formas concretas según el círculo cultural del que se trate, expongo la propuesta de la formación de la República Cristiana.  Siendo ésta una reconversión de una reestructuración y un cambio de ideas, valores y conductas.   La República Cristiana (RC) aspira a concretar una constitución democrática, sabiendo que los procesos de cambio de sistemas, como lo es un nuevo ordenamiento político, jurídico y económico, demanda un tiempo prudencial para el proceso.   La  República Cristiana no es una ideología de izquierda, derecha o centro.  Es una filosofía política que va siguiendo las huellas de Jesucristo, huellas que van caminando hacia una mejor forma de vida para todos los ciudadanos,  especialmente los pobres de materia y espíritu. La República Cristiana se basa en una forma de gobernar regida por la tolerancia, la libertad religiosa y el pluralismo político.
La República Cristiana cree que los poderes de una nación deben estar vinculados con la ética y la teología, debido a que los postulados éticos centrales, la igualdad del hombre y la tolerancia recíproca son los mismos principios fundamentales del Estado de Derecho.
Lo primero que demanda el sistema democrático de la RC es la participación y no abstención de sus ciudadanos.  Su efectividad como sistema político será generador de consecuencias positivas para los ciudadanos, porque no podemos hablar de democracia, si ésta no genera estabilidad.  Las personas tienen necesidades que solventar, como el comer y dar de comer.  No podemos hablar de democracia si como Estado no podemos satisfacer las necesidades de nuestros ciudadanos con bienes y servicios.
Al mismo tiempo, el fundamento de la democracia se consolida a partir de sus valores.  En la actualidad, observamos que los valores de nuestro mundo están en crisis.  Se ha distorsionado el bien y el mal, lo justo y lo injusto.  Existe una crisis de orientación de parte del Estado y de la familia.  La moral y la ética contrarrestan con una concepción errónea de la libertad.  El egoísmo hace perder el sentido y la misión comunitaria de solidaridad y las comunidades no pueden sobrevivir sin el apoyo y la dedicación a sus proyectos comunes.  Por todo esto, la democracia tiende a disolverse en una utopía.
*             La RC cree que el gobierno “es” en función de la dignidad humana y que debe conceder libertad a sus ciudadanos para proporcionar las garantías correspondientes y lograr así desarrollar su vida de la mejor forma posible.
*             La RC propondrá políticas públicas que ayuden a la excelencia de su funcionamiento y mantendrá comunicación directa con los grupos dirigentes de la sociedad civil, para que estos expresen las necesidades de sus dirigidos y así incorporarlos en la dirección de la República, para orientarla y ésta suministre el gobierno que se necesita.
*             La RC ve al Estado como el eje de un motor que hace activar a todos los sectores que componen una nación en bien de todos los ciudadanos sin distinción de clase, religión o sexo. 
*             La República Cristiana no viene a declarar a las naciones nuevas verdades, sino viene a concretar las ya dichas para encontrar solución a los problemas que las preocupan y  sanar los males que las aquejan. 
*             La  República Cristiana busca hacer realidad las enseñanzas de Jesucristo, que es hacer de sus evangelios una realidad por medio de los mandamientos del amor, la humildad y la renuncia, para llevar la justicia, la verdad y la paz a las naciones.   
*             La República Cristiana pretende ser una forma eficiente de gobernar para enfrentar los desafíos que presenta este  milenio, los cuales son erradicar la corrupción, la pobreza y la violencia.
*             La República Cristiana es democrática basada en una alianza Estado-Iglesia (religiones y congregaciones cristianas) y su misión es al servicio del hombre.  No solamente por estar plasmado constitucionalmente, sino como misión apostólica.
*             La República Cristiana no trabajará de forma exclusiva para los cristianos, sino con una cristología pluralista.  Estará al servicio de todos los ciudadanos y de  las iglesias cristianas o no cristianas.  Respetando a los miembros de todas las religiones, en busca del diálogo interreligioso para alcanzar la armonía universal.
*             En la República Cristiana todos los miembros de la religión cristiana y demás religiones del mundo podrán portar sus vestimentas y símbolos religiosos como y donde les parezca prudente, igualmente celebrar libremente sus tradiciones religiosas.
*             La República Cristiana es un modelo de República Religiosa que puede encajar en otra religión, porque está diseñada en un modelo de democracia participativa y con valores éticos y morales universales.
                a.            La  potencialidad de nuestros Pobres
El cristiano de este milenio no debe buscar soluciones de una forma antagónica ni conflictiva, y para alcanzar lo que se propone, es necesario que actúe con audacia y serenidad.
La pobreza sabemos no es casualidad, sino causal y el producto de situaciones y estructuras económicas, sociales y políticas, aunque haya también otras causas de la miseria. 
La opción por el pobre no debe ser solamente una reflexión teológica o espiritual. Constituye un rompimiento de ataduras que nos vienen estancando por siglos como sociedad, y a la vez termina con la inconciencia social para trabajar y extirpar la pobreza, porque ofende a Dios y a nuestros hermanos que la sufren.  La pobreza y pobreza extrema es el obstáculo que impide el desarrollo de nuestros pueblos en América Latina y otros lugares del mundo, es vista como la vergüenza que queremos esconder y como la aflicción de los gobernantes que sinceramente quieren un cambio de vida para ellos.
La República Cristiana ve a los pobres con una potencialidad increíble,  como partes de un engranaje primordial, que no se ha echado a andar.  Para que este engranaje se active, lógicamente es necesario proveerlos de trabajo, cubrir sus necesidades, darles una oportunidad para que corrijan sus deficiencias y otorgarles el gozo de la esperanza al demostrarles el amor de sus gobernantes.
En el informe “Los Pobres Explican la Pobreza”10 se encontró que la pobreza es principalmente no tener que comer ni donde vivir y depender de la caridad pública para subsistir; sin embargo, como se hace evidente en varias secciones de este informe, los pobres no esperan una ayuda paternalista, sino una facilitación de acciones para el auto desarrollo.
La mayoría de políticas económicas globalizadas solamente proclaman la indiferencia hacia ellos.  Si nos regimos por un modelo cristiano, esto no sucedería.  Podríamos aceptar la globalización, pero a nuestra conveniencia, velando por nuestros pobres no en una visión de potencialidad económica egoísta.
El Estado debe buscar alianzas estratégicas para proveer de trabajo digno a los desposeídos.  Las alianzas tripartitas, Estado/iniciativa privada/ONG, pueden lograr avances concretos y provocar una economía mixta. Este avance puede lograrse proveyéndose de talleres que los tecnifiquen y logren producir productos que sean aceptados por el mercado nacional e internacional. 
Los cambios en la demanda y las innovaciones tecnológicas fuerzan a los países pobres a transformaciones radicales en su organización.  Se demandan productos diferentes y personalizados, las tecnologías informáticas y la robótica sustituyen el factor trabajo, y fuerzan la adopción de sistemas productivos que reduzcan la necesidad de almacenamiento, pero encuentran la demanda de transporte y otras formas de comunicación.
Es necesario establecer, con el apoyo del Estado, manufacturas orientadas a la fabricación de productos de alta calidad para vender dentro de la República y reducir el consumo de bienes importados y satisfacer sus necesidades y al mismo tiempo las necesidades del mercado extranjero.
Estas manufacturas se establecerán para reactivar la actividad industrial en regiones que no la tienen o para recuperar sectores en decadencia.  Buscando productos que no sean un fracaso por los excesivos costos o una gestión demasiado burocratizada u orientada a productos de lujo que limitan el mercado interno.  Se debe de aprovechar la capacidad y destrezas de los habitantes de cada región de la República y dar paso a redes interconectadas de pequeñas y medianas empresas con mayor capacidad de adaptación a cambios bruscos de la demanda.  Introduciendo tecnologías flexibles que permitan rentabilizar los productos en serie con sistemas de producción conjunta.  Cediendo para su proceso de expansión la producción de ciertos componentes o partes determinadas del proceso productivo a las microempresas o a la economía doméstica.  Vigilando siempre el deterioro ambiental y las altas tasas de desempleo para que el desarrollo económico camine acorde a la reducción de estos factores.
En esta forma podemos disminuir la dimensión del violento contraste de la calidad de vida entre ricos y pobres, porque solamente podemos salvar a las personas que sufren pobreza, modificando las estructuras del sistema marginador que vivimos.  Es necesario darles a los pobres una participación activa en el desarrollo del país.   Rechazando el individualismo como política de gobierno lograremos la creación de una sociedad cualitativamente distinta.
La RC quiere hacer olvidar que existen clases antagónicas.  Al contrario, promueve la fraternidad cristiana, pero es necesaria la igualdad de oportunidades y  volver a los principios del hombre para encontrar un reordenamiento social de sus valores morales, estrategias y organización laboral. 
Es por eso que la RC propone la creación de “las gens”, para combatir la pobreza.  Este término fue el que se dio a la primera forma de organización comunal del hombre en Centro América.  Con el surgimiento y consolidación de la familia se había dado lugar a la primera forma de organización comunal: la gens.  Durante este período, las actividades laborales se realizaban en base a la cooperación, ayuda mutua y utilización comunal de los instrumentos de trabajo, según la cantidad conseguida y las necesidades de la familia.
Estas “gens” serán talleres de capacitación y productividad masiva, dirigidos a los más pobres del país, promoviendo la RC la búsqueda de mecanismos financieros para la formación de microempresas, las cuales se pueden ir fusionando en cooperativas que logren la exitosa comercialización de sus productos en el mercado nacional y extranjero.  Fungiendo la RC como mediador y facilitador al iniciar sus contactos, capacitándolos para que al final sean completamente independientes y se conviertan en parte de la iniciativa privada de su nación.
Estas asociaciones comunales serán conducidas por sus integrantes con participación igualitaria y activa; con beneficios compartidos igualmente en la toma de decisiones, otorgando servicios que beneficien los bienes materiales de todos los seres humanos que las conforman. Con las gens se les dará una oportunidad a los pobres  para que puedan optar a vivir dignamente y los que apoyen el proyecto podrán penetrar a un mundo distinto aproximándose a los demás, lo cual produce una verdadera conversión evangélica  en una nación.
La RC está conciente que se debe de apoyar con albergues específicos para los seres humanos olvidados que viven en la calle y otorgarles asistencia médica, social y espiritual, para que puedan convertirse en seres productivos que puedan involucrarse después en la organización y productividad de las gens.
                Para acompañar el resultado efectivo de la comercialización de los productos de las gens será necesario mediar diplomática e individualmente como nación, para hacer conciencia e incidencia sobre los organismos internacionales; y lograr que comprendan los procesos de desarrollo para toda América Latina y contar con su respaldo en la negociación de nuestros productos.  Si cada país latinoamericano se especializa en la producción de los bienes y servicios en los que tiene ventaja comparativa, el resultado es un mayor nivel de producción y mayor riqueza para todas las naciones que comercian entre sí.
Esto indica que América Latina tiene que dar prioridad a su mercado regional interno para sus necesidades inmediatas y buscar el mercado internacional, específicamente intercontinental porque como sabemos, el comercio internacional aumenta el mercado potencial de los bienes que produce determinada economía. Es por esto la importancia de la integración Latinoamericana como estrategia contra la pobreza. Si América Latina integrada toma una posición igualitaria, podrá hacer una incidencia más efectiva en todos sus procesos de negociación, tanto comerciales como de la deuda externa.
                b.            Economía
                La libertad es un valor que define al ser humano y  compete a su economía, pero sin atentar contra la dignidad humana.  Por este motivo es que las actividades económicas del hombre deben desarrollarse libremente, como un instrumento de la participación popular en la economía del poder social del pueblo. 
La República Cristiana velará porque la economía de la nación se canalice viendo el capital como instrumento humano, y no al ser humano al servicio del capital, deshumanizándose éste y convirtiéndose en instrumento para el enriquecimiento de unos cuantos ciudadanos.
Con respecto a la libertad de mercado, debe éste garantizar una equitativa distribución de la riqueza sin permitir la especulación y la manipulación de los consumidores, para provocar necesidades artificiales que solamente contribuyen a una adicción superfluamente consumista.
Toda actividad económica de la República Cristiana debe  estar subordinada al bien común; es decir, que garantice la satisfacción de las necesidades de todos los seres humanos, enfatizando la participación popular.
Para que se cumpla todo lo expuesto anteriormente, la RC tratará que la actuación del Estado se fortalezca como instrumento del pueblo velando por el bien común, trabajando y buscando el entendimiento de sus representantes con todos los sectores económicos del país, para llegar a un entendimiento y establecer la política económica que se aplicará interna y exteriormente.
Al proponer las gens para activar la economía de la República se esta aplicando una economía mixta, porque manifiesta una economía planificada y una economía de libre mercado.  Las gens propiciarán la propiedad pública, cooperativismo y propiedad privada.  Esta economía mixta recae, en su mayor parte, en el sector privado, pero el sector público incentiva y regula esta actividad y puede intervenir para proteger a los trabajadores planificando y  redistribuyendo la política de rentas dependiendo de los ciudadanos de mayores y los de menores ingresos.

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