jueves, 25 de octubre de 2012

Justificacion del Proyecto DSDR


Proyecto de Declaración sobre los
Derechos  Religiosos
 Todos somos hijos de Dios

Justificación del Proyecto
El problema del derecho de las religiones, largo tiempo ignorado, ha cobrado ahora actualidad debido al carácter multicultural y multireligioso de la sociedad contemporánea: no se pueden comprender ni gobernar las tensiones provocadas por la coexistencia de diferentes religiones sin conocer el aparato normativo que guía la vida de sus fieles. Toda religión presenta un núcleo central de normas de obligado cumplimiento. No se limitan a indicar a quien orar y cómo hacerlo, sino que con frecuencia establecen también modos de vestir y alimentos, días de trabajo y de descanso: regulan en definitiva múltiples aspectos de la vida cotidiana, incluso algunos (aparentemente) muy alejados de lo que hoy, en Occidente entendemos por religión.

La libertad religiosa es una de las más importantes entre las múltiples demandas no atendidas de los movimientos políticos contemporáneos.  La democracia hace poco para dar cabida a los intereses de las minorías, y esto permite el surgimiento de grupos extremistas violentos. Las democracias bien organizadas no han acogido las demandas de reconocimiento cultural presentadas por grupos que se identifican por su etnia, lengua y religión, incluidas aquellas de los indígenas y los inmigrantes religiosos. 
Actualmente es necesario adoptar soluciones innovadoras para lidiar con las posibles soluciones de compromiso de un Estado secular para que satisfaga la variedad de necesidades de múltiples grupos religiosos y así no socavar los principios democráticos.

Hacerle frente a la diversidad cultural es uno de los principales desafíos de nuestro tiempo.  Los líderes de todas las tendencias tienen que reconocer en este siglo XXI, las identidades culturales en función de etnias, lenguas, razas y religiones.  Adoptar el derecho consuetudinario ayudaría a proteger los derechos de los ciudadanos religiosos y lograría una aplicación equitativa del estado de derecho. Los organismos internacionales tienen que proteger a todos los hombres por igual y es necesario que esto se declare y se manifieste en este siglo de una forma precisa donde se condene toda forma que atente contra los derechos humanos como lo son, los derechos religiosos.
Afirmando también que el concepto de secularización se puede definir desde la perspectiva de un  rompimiento de toda relación con Dios. La secularización puedemanifestarse en un distanciamiento con respecto a la religión o en ateísmo, con respecto a la religión en una separación entre la religión y Mundo (sociedad-Estado). La secularización en un sentido positivo ha fomentado la justicia social y el progreso científico, y estimulado a las iglesias a que reexaminen sus propias actitudes.  Lamentablemente en la actualidad los Estados secularistas han llegado a ver a Dios como una alternativa que se amolde a su conveniencia, tomando en cuenta esta situación, las personas religiosas vemos la necesidad de solicitar a los organismos pertinentes que se respeten nuestros derechos políticos, civiles y religiosos de parte del Estado a nivel mundial.
Actualmente el Estado secularista actúa ofendido cuando las personas religiosas, se oponen a ciertas actitudes políticas de su parte y acusa a la religión de entrometerse en las decisiones concretas de la sociedad en un modo integrista, es decir en nombre de su doctrina y derecho.  La religión por esto se mantiene distante y ha provocado que la secularización tenga ahora más derecho que la palabra o los mandatos de Dios, y marca una incompetencia frente a su deber y derecho de ejercer un influjo mayor en la construcción de un mundo amante y respetuoso de Dios.
Las personas religiosas tenemos derecho a no estar a favor de los Estados secularistas y solicitar se respeten nuestras tradiciones culturales y valores ético-religiosos. La misma sociedad pluralista no puede impedir a las personas religiosas tal proyecto, porque si no es carente de una sociedad estructuradamente pluralista. Las personas religiosas tienen derecho a dejar hacerse oír en la elaboración de las decisiones que interesan como nación globalmente a la sociedad y pueden servirse de todos los medios legítimos para lograrlo, como la discusión, la recomendación, la propaganda, la participación política y otros.
Vemos con tristeza y frustración que actualmente ya no existe respeto por las personas que dedican su vida a Dios, o por las personas comunes y sus niños que practican una religión y tienen el derecho de portar sus trajes religiosos y exhibir sus símbolos, si así lo desean y son tratados como si se quisiera apartar a los seres humanos que respetan a Dios del mundo secularista. Si los hombres y mujeres religiosos continuamos aceptando estas violaciones a nuestros derechos, llegará un momento en el cual creer en Dios será un delito.
En algunos países las actividades religiosas de los grupos discriminados están sujetas a un estricto control, y los grupos deben de adoptar la lengua de la cultura dominante y negar sus propias tradiciones religiosas y de otra índole con el propósito de optar por mejores oportunidades.  Lo que provoca que renuncien al cultivo de su identidad. Todos estos son efectos de patrones históricos de discriminación. Patrones que los organismos internacionales están obligados a abolir, para proteger los derechos de todos los hombres por igual, porque el respeto a la diversidad cultural es el fundamento de la paz mundial.

Diálogo Interreligioso Mundial


Preámbulo
Considerando que según el informe sobre Derechos Humanos del PNUD de 2004 se estima que unos 900 millones de personas o alrededor de 1 de cada 7 son víctimas de discriminación o postergación producto de su identidad, por lo que enfrentan exclusión cultural, económica o política.  De estas personas se informa que 518 millones enfrentan exclusión por el modo de vida, que entre otras se traduce en restricciones en materia de religión, lenguas, ceremonias y apariencia física.  En algunos países las restricciones religiosas afectan a toda la población y en otros grupos con determinadas creencias, se estima por el informe del PNUD que 359 millones de los 518 se discriminan por sus creencias dentro del mismo país,

Considerando que no bastan actualmente las medidas adoptadas por Naciones Unidas para combatir la intolerancia y el racismo, y que se presentan diferentes tipos de exclusión departe del Estado democrático secular a nivel global,

Considerando la urgente necesidad de respetar y promover los derechos y las características intrínsecas de las personas religiosas, especialmente los derechos que derivan de sus estructuras políticas, económicas y sociales, de sus culturas, de sus tradiciones espirituales, de su historia y de su concepción de la vida,
Considerando que las personas religiosas son iguales a todas las demás personas en cuanto a dignidad y derechos, y reconociendo al mismo tiempo el derecho de todas las personas a ser diferentes, a considerarse a sí mismos diferentes y a ser respetados como tales y que la riqueza de las civilizaciones y culturas, constituyen el patrimonio común de la humanidad, y que, en el ejercicio de sus derechos, las personas religiosas deben estar libres de toda forma de discriminación y violencia,
Considerandoque también se presentan violaciones a los derechos humanos departe de organizaciones religiosas hacia sus adeptos y que es necesario prevenirlas, combatirlas y evitarlas. Así como violaciones a lo derechos humanos y políticos entre los miembros de diferentes religiones.

POR TANTO que la Carta de las Naciones Unidas, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos afirman la importancia fundamental del derecho de todos los hombres a la libre determinación, en virtud del cual éstos determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural,

Solicitando a los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas desempeñar un papel importante y continuo de promoción y protección de los derechos de las personas religiosas, y que el presente proyecto de declaración constituye otro nuevo paso importante hacia el reconocimiento, la promoción y la protección de los derechos y las libertades de los hombres y mujeres de las naciones y el desarrollo de actividades pertinentes del sistema de las Naciones Unidas en esta esfera, se solicita se estudie la siguiente declaración:   

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