jueves, 25 de octubre de 2012

Artículos Declaración Sobre los Derechos Religiosos

 Segund Parte Final

Que la paz gobierne el mundo entero, el diálogo es el camino

Parte IV

Identidad
Artículo 25
Todas las personas religiosas tienen el derecho colectivo a vivir en libertad, paz y seguridad y a gozar de plenas garantías contra el genocidio o cualquier otro acto de violencia, teniendo derechos individuales a la vida, la integridad física y mental, la libertad y la seguridad de la persona. En particular a la prevención y reparación de:
a) todo acto que tenga por objeto o consecuencia privarlos de su integridad como personas religiosas.
b) toda forma de discriminación, asimilación e integración a otras religiones o culturas o modos de vida que les sean impuestos por medidas legislativas, administrativas o de otro tipo.
c) toda forma de propaganda dirigida contra ellos.

Artículo 26
Las personas religiosas tienen el derecho colectivo e individual a mantener y desarrollar sus propias características e identidades, comprendido el derecho a identificarse a sí mismos como religiosos y a ser reconocidos como tales.

Artículo 27
Las personas religiosas tienen derecho a pertenecer a una comunidad, nación religiosa o secular, de conformidad con las tradiciones y costumbres de la comunidad o nación de que se trate.

Artículo 28
Las personas religiosas tienen derecho a utilizar, practicar y revitalizar sus tradiciones y costumbres culturales. Ello incluye el derecho a mantener, proteger, desarrollar y transmitir las manifestaciones pasadas, presentes y futuras de sus culturas, como lugares sagrados e históricos, diseños, ceremonias, tecnologías, artes visuales y dramáticas, filosofías, sistemas de escritura y literaturas, así como el derecho a la restitución de los bienes culturales, intelectuales, religiosos y espirituales de que han sido privados sin que hubieran consentido libremente y con pleno conocimiento o en violación de sus leyes, tradiciones y costumbres.

Artículo 29
Las personas religiosas tienen derecho a mantener y proteger sus lugares religiosos y culturales y a acceder a ellos privadamente o públicamente y al derecho de paso a los lugares sagrados que se encuentran en propiedades privadas; a utilizar y vigilar los objetos de culto para su preservación.


Parte V

El Estado
Artículo 30
El Estado debe respetar la libertad religiosa y la opinión individual vigilando se cumplan estos derechos por medio del ejercicio de las libertades públicas y derechos fundamentales de todas las personas religiosas a su tutela. 

Artículo 31
El Estado debe vigilar por que la libertad cultural de las personas religiosas no sea violada, cuando no se respeta el reconocimiento por los valores o estilo de vida de grupos religiosos y cuando la exclusión de participación social, económica y política existe por pertenecer a una religión y se efectúa por medio de políticas discriminatorias dictadas por los poderes del Estado. El Estado debe proponer políticas públicas pluralistas que reduzcan las tensiones entre la diversidad cultural específicamente religiosa.

Artículo 32
Los Estados adoptarán medidas eficaces, junto con las personas religiosas interesadas, para asegurar que se mantengan, respeten y protejan los lugares sagrados.

Artículo 33
El Estado debe respetar el derecho de las tradiciones religiosas administrativas, preservar y mantener sus sitios sagrados. 

Artículo 34
Los Estados adoptarán medidas eficaces para asegurar que las personas religiosas inmigrantes  puedan entender y hacerse entender en las actuaciones políticas, jurídicas y administrativas, proporcionando para ello, cuando sea necesario, servicios de interpretación u otros medios adecuados.

Artículo 35
Los inmigrantes religiosos tienen derecho a la construcción de templos de su religión y a la celebración de sus fiestas  religiosas.

Artículo 36
El Estado debe procesar legalmente a las personas que por su rango religioso victimicen a los adeptos de su religión u otra religión por acoso sexual, violación, violencia física o sicológica, chantaje o cualquier otra acción que atente contra su dignidad.


Artículo 37
El Estado debe castigar la violencia sectaria entre pueblos o congregaciones de una misma o diferente religión provocada por movimientos que pretenden una dominación cultural religiosa por métodos coercitivos como la amenaza o el exterminio.

Artículo 38
Las personas religiosas tienen derecho a recibir asistencia de los poderes públicos, en establecimientos militares, hospitalarios, asistenciales, penitenciarios y otros bajo la dependencia del Estado. Así como la salvaguardia de la seguridad, de la salud y de la moralidad pública, como lo demanda una sociedad democrática.

Articulo 39
La religión no impedirá a nadie el ejercicio de cualquier trabajo y las personas religiosas gozarán de los mismos derechos dentro del trabajo que un hombre que no profesa religión o del que profese la religión oficial del Estado. Teniendo derecho a no ser sometidos a condiciones discriminatorias de trabajo, empleo o salario.

Artículo 40
Ningún Estado puede interferir en otro Estado para imponer su religión oficial o la de sus gobernantes. Solamente puede interferir para proteger sus minorías religiosas basado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Y no debe reprimir sino acoger las identidades religiosas múltiples que se presentan en su jurisdicción.

Artículo 41
El Estado debe de aumentar la participación democrática para todos los ciudadanos sin distingo de religión, y respetar el derecho al reconocimiento de las organizaciones políticas religiosas para prevenir que incurran en hechos violentos o medidas extremas para su reconocimiento.

Artículo 42
El Estado debe vigilar que los procesos políticos sean transparentes y no obstaculicen la participación de miembros de determinados grupos identificados por su religión, o favorezcan a un grupo específico.


Parte VI
Derechos Políticos
Artículo 43
Las personas religiosas tienen derecho a la libertad de expresión y el derecho a organizarse políticamente.

Articulo 44
Las personas religiosas tienen el derecho deproponer cambios en la Constitución Política de su Republica. Y promover cambios en su sistema de gobierno, así como llevar a cabo la integración política, económica y religiosa de otras naciones.

Artículo 45
Las personas religiosas tienen derecho a participar plenamente, si lo desean, en todos los niveles de adopción de decisiones dentro de los organismos del Estado, en las cuestiones que afecten a sus derechos, vidas y destinos, por conducto de representantes elegidos por ellos de conformidad con sus propios procedimientos, así como a mantener y desarrollar sus propias instituciones de adopción de decisiones.

Artículo 46
Los ciudadanos religiosos que propongan por métodos democráticos de elección, gobernarse mediante un Estado religioso (Democracia Religiosa) tienen este derecho, basándose en el Artículo 1 del Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos que expresa: “todos los pueblos tienen derecho a la autodeterminación.  En virtud de ese derecho determinan libremente su situación política y planifican libremente su desarrollo económico, social y cultural”. 

Artículo 47
El pluralismo político que integra el derecho religioso a organizarse políticamente debe ser un antídoto contra el fundamentalismo religioso no su generador.

Artículo 48
Un Estado religioso tiene los mismos derechos internacionales que un Estado secular.

Artículo 49
Los Estados religiosos deben de respetar la legalidad internacional o tener el derecho a ampararse en ella, de la misma forma que un Estado secular.

Artículo 50
Un Estado religioso evitará condenar o agredir a otro Estado religioso de diferente, igual religión o Estado secular. Deberá buscar el respeto y el diálogo intereligioso. Igualmente un Estado secular evitará condenar o agredir a otro Estado religioso. Deberá buscar el respeto y el diálogo intereligioso. 

Artículo 51
La identidad religiosa no debe de restringir el acceso a cargos políticos.

Artículo 52
El derecho a voto en los procesos políticos debe de ser igualitario para todos los ciudadanos religiosos mayores de edad según el Estado tutelar sin distingo de religión.

Artículo 53
Los derechos políticos religiosos no deben de provocar el organizar grupos que atenten contra el Estado y sus ciudadanos, o promover discriminación hacia otras personas religiosas o no religiosas nacionales o extranjeros.

Artículo 54
El permitir que los grupos coercitivos religiosos se integren a los procesos políticos democráticos vedará el derecho de seguir participando en acciones terroristas internas o externas contra los Estados donde radiquen.

Artículo 55
Los ciudadanos que hayan pertenecido a grupos coercitivos religiosos y deseen participar en los procesos políticos de forma democrática, tendrán ese derecho. El Estado velará por su seguridad y su inserción a la sociedad.


Parte VII

Artículo 56
Las personas religiosas tienen derecho a que los tratados, acuerdos y otros arreglos constructivos concertados con los Estados o sus sucesores sean reconocidos, observados y aplicados según su espíritu y propósito originales y a que los Estados acaten y respeten esos tratados, acuerdos y arreglos. Las controversias que no puedan arreglarse de otro modo serán sometidas a los órganos internacionales competentes por todas las partes interesadas.

Artículo 57
Los Estados adoptarán medidas eficaces y apropiadas, en consulta con los hombres y mujeres religiosos, para dar pleno efecto a las disposiciones de la presente Declaración.  Los derechos reconocidos en ella serán adoptados e incorporados en la legislación nacional de manera que las personas religiosas puedan valerse en la práctica de esos derechos.

Artículo 58
Los órganos y organismos especializados del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones intergubernamentales contribuirán a la plena realización de las disposiciones de la presente Declaración mediante la movilización, entre otras cosas, de la cooperación financiera y la asistencia técnica. Se establecerán los medios de asegurar la participación de las personas religiosas en relación con los asuntos que les afecten.

Artículo 59
Los derechos reconocidos en la presente Declaración constituyen las normas mínimas para la supervivencia, la dignidad y el bienestar de las personas religiosas del mundo.


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