miércoles, 19 de septiembre de 2012

Valores y ética II


Parte II
La importancia de los valores en la evolución del hombre
          La grandeza del ser humano reside en ser una posibilidad generada de la libertad y que depende del libre albedrío. Su progreso moral obedece a esta elección.
Los caminos de Dios no son caminos de una obediencia pasiva sino constantemente es una participación activa. Crea y es renovadora porque los valores son reales comprenden y luchan en contra del estereotipo corrupto y farsante de nuestros días. Lo que compromete como creyente a encontrar y saber superar cualquier obstáculo en contra de la verdad misma.
La grandeza que otorga la libertad en Dios es el sentimiento de poder elegir el camino a tomar. Sabiendo que se hace con gusto lo que se siente, esa es la verdad liberadora que Dios crea. Los valores son generadores o pueden ser enriquecedores del espíritu y tienen dos sentidos, uno que potencia y otro que eleva.
La condición humana como especie deja a un lado su status en un orden físico o biológico evolutivo al convertirse en una realidad espiritual a través de los valores que priman en su estructura en general.
El hombre dentro de la sociedad entonces se convierte en un proyecto, en una esperanza. La ausencia de valores mata y esteriliza a los pueblos, solamente ellos justifican y salvan. Cuando la vida está vacía de sentido vienen los valores equivocados a ocupar el lugar de Dios. Dios no existe entonces ni un ideal que justifique una santa existencia. Vienen la enajenación, la depresión y el olvido de que somos hijos de Dios nacidos para algo grande y sublime. Renunciar a los valores nos ha llevado a la degradación de la humanidad.

Los valores no están estipulados, mientras el hombre evoluciona se perfeccionan espiritualmente y nuevos valores nacen que vendrán a dar validez a nuestras nobles actitudes.
El descubrimiento de nuevos valores escribirá la historia y la visión de los pueblos de aquí en adelante. Porque los valores comprometen a participar de la condición humana al aceptarlos como la clave del sentido de nuestra evolución social y espiritual.
Muchas veces nos comparamos con otros y vemos que nuestros valores se han perdido igual que los demás. Este consuelo de muchos hace ver los valores como un ideal difícil de alcanzar y nos excusa de nuestros errores. El vivir en ensayo y error es un camino peligroso porque hay errores que no se pueden corregir y son caminos de difícil retorno.

Es necesario inculcar o aprender valores para el desarrollo de nuestra trascendencia. Los valores vienen de Dios y nacen del Espíritu Santo. Se van construyendo en nuestra vida y haciendo una realidad, no existe moral seria sin valores.

En la filosofía de la luz los valores son deberes de los individuos donde la bondad conduce al planteamiento de cuestiones éticas referentes a los límites y consecuencias de sus actuaciones. Existe libertad de actuación responsable de sus propios actos y debido a la inteligencia es capaz de entender no sólo las cosas sino el fin y el sentido de su propia vida. Logra el individuo medir las acciones para hacer el bien y evitar el mal conforme la propia conciencia. No son gobernados por instintos sino por una flexibilidad para el aprendizaje que lo lleva a la acción responsable.

Fragmento del libro Filosofía de la Luz


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